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15 julio 2009

ENCUENTRO DE EDITORES DE SANTANDER: EN BUSCA DEL FUTURO PERDIDO

Apenas hace unos días estuvimos en Santander, participando como "alumnos" (osea, pagando), en el Encuentro de Editores de la UIMP, promovido por la FGEE, que en esta convocatoria no tenía otro lema que el de celebrar los XXIV encuentros anteriores. Los ponentes, explicó la organización, iban a ser específicamente algunos de los directores de curso de las anteriores ediciones, por lo que la coherencia y solidez de este Encuentro, al margen de lo celebrativo, ha sido muy difícil de conseguir. El hilo conductor ha sido, no obstante, el merecido honoris causa a Pancho, celebrado por unanimidad por todos los presentes.


A pesar de que siempre es grato coincidir con colegas y amigos en un "marco incomparable" como es el Palacio de la Magdalena, pasados los días nos ha quedado un tono vital lleno de melancolía y ñoñez, debido al poco peso específico que en general han tenido unas sesiones dedicadas a hacer balance (pobre) y plantear perspectivas de futuro (pocas) para un sector, el del libro y la edición, necesitado a gritos de "nuevos aires", como el propio Presidente de la FGEE manifestó en la sesión de clausura.


No pretendemos hacer una crónica detallada de las sesiones. De todas las ponencias, alguna de ellas producto de la improvisación, otras brillantes (como la de Jesús Badenes), la que más nos llamó la atención, no sólo porque fue soberbia, sino porque aportó una documentación impecable y temas de fondo para reflexionar, fue la de Dña. Rosalina Díaz, Directora General de Wolters Kluwer España. Su ponencia, dentro de la mesa redonda destinada al tema de las nuevas tecnologías y la propiedad intelectual, presidida por Rafael Martínez Alés, y con Julián Viñuales senior y José Antonio Millán como co-ponentes (en la foto), llevaba precisamente por título "Las nuevas tecnologías de la edición y su repercusión en la propiedad intelectual".


Rosalina Díaz, en un ejercicio preclaro de reflexión sobre los futuros a los que se enfrenta el mundo del libro, apuntó las cinco tendencias que están transformando el tradicional negocio del libro:
  1. La innovación tecnológica: con una vertiginosa y paulativa mejora de los ebooks, con un aumento de la capacidad de búsqueda de los grandes buscadores, y una disminución del coste de la POD.


  2. La customización: que ofrece la posibilidad de adquirir contenidos recopilados o por capítulos, personalizando las recopilaciones con contenido propio y portadas customizadas, abriendo nuevas posibilidades de mercado, particularmente en el mundo académico.


  3. Consumo de contenido desmenuzado: propiciando la venta por capítulos individuales, secciones o artículos, las suscripciones a corto plazo, o la oferta gratuita del contenido completo de un libro en versión digital y venta del mismo contenido en formatos complementarios.


  4. Compromiso/colaboración: propiciando el proceso de creación y edición posterior.


  5. Enriquecimiento/expansión: estamos asistiendo a una transfomación del objeto "libro", que está perdiendo materialidad para experimentarse como contenido enriquecido.
Como ilustración, Rolasina Díaz apuntó una serie de ejemplos para cada una de estas tendencias, nuevas líneas de negocio que ya han surgido a la sombra de las nuevas tecnologías y los nuevos hábitos de consumo:


  1. Customización: plataformas como Primis de McGrawHill, Falt World Knowledge o MijnWebboek.be. La customización supone que el usuario puede hacerse un libro a medida para leer en pantalla, con posibilidad de autoedición en papel.


  2. Contenido desmenuzado: plataformas como Taylor & Francis eBookstore, SpringerLink, Cengage iChapters, Chegg o Bookswin. El usuario puede comprar capítulos ueltos o fragmentos, o imprimirse el libro en papel con grandes descuentos.


  3. Colaboración: plataformas como Safari, West Law School Exchange, ConneXions, Merlot, donde el usurio participa activamente, como prosumidor, en la creación y edición posterior de los contenidos.


  4. Enriquecimiento: con plataformas como ImageCONSULT, thevisualMD, MyMathLab o Aplia, donde el usuario dispone de textos e imágenes enrriquecidas para consulta, estudio y aprendizaje on line.

Nuevas tecnologías aplicadas al sector del libro que están trascendiendo las fronteras materiales y jurídicas del objeto "libro" en las que el sector está aún encorsetado. Son las mismas limitaciones que, por falta de visión, hacen a alguno de los ponentes de Santander afirmar que Wikipedia es una más de las enciclopedias on line disponibles, con la diferencia de que ésta actúa como Robin Hood, que roba a los editores para dárselo a los lectores, cuando Wikipedia es todo menos una enciclopedia on line al uso, sino una comunidad de conocimiento que basa su razón de ser en la colaboración proactiva de los propios usuarios.



Comentarios como este hacen patente que algunos de nuestros mayores no están entendiendo la irrupción de un nuevo paradigma, que va a afectar seria y profundamente al día a día de los actores del libro, desde los autores hasta los libreros, pasando inevitablemente por una transformación brutal de la distribución, y, claro está, un rediseño de las vías de negocio y razón de ser de los editores. Por no hablar del impacto en los hábitos y tipos de lectura. No se trata de estar fascinados por cacharros y nuevas tecnologías. No asistimos a un cambio tecnológico, sino a un cambio cultural, que tendrá consecuencias económicas.

Los futuros de la edición pasan, por tanto, por abrirse a nuevas posibilidades con espíritu emprendedor, sin renunciar, claro está, a seguir haciendo las cosas bien en papel. En esa línea, intervenciones como la de Javier Pradera sorprendieron por la perplejidad y asombro que mostró ante la, ya no tan reciente, irrupción en el mercado de tantos y pequeños editores independientes. La respuesta la dió Jorge Herralde, que de nuestros mayores fue el más acertado no sólo al alabar el magnífico trabajo que estos editores independientes están haciendo (en España e Hispanoamérica), con sus cuidados catálogos y ediciones en papel, sino al dar un toque de atención a los asistentes ante la llegada del "nuevo paradigma". El wiki-editor ya está aquí.

Esperamos que en las próximas ediciones, los Encuentros de Editores de Santander hagan un ejercicio de autocrítica, en positivo, y den una oportunidad a los nuevos talentos de la edición, para que esos "aires nuevos" revitalicen el debate y la reflexión, que por falta de ideas (no es cuestión de edad, sino de capacidad de generar discurso) está languideciendo y abocando al sector a la ñoñez y al papanatismo melancólico.

13 julio 2009

BATALLAS DIGITALES Y POSICIONAMIENTOS DIFUSOS

La batalla ha empezado: como Kurosawa ya retrató con maestría en su película Ran (1985), el clan Ichimonji está en pie de guerra y los herederos del gran Hidetora se disponen en formación para iniciar el combate.

El acuerdo Santillana-Random-Planeta con las agencias de derechos para constituir una plataforma de compra de derechos digitales es una noticia que tiene ribetes preocupantes para la edición independiente. Cuando los grandes se ponen de acuerdo no es para convertirse en una ONG sino para delimitar y marcar reglas de juego ante un mercado emergente. Veamos algunas de las afirmaciones que se vierten en el comunicado de prensa, y al hilo de los mismos las reflexiones que nos planteamos:


1. «Comercializar a través de las librerías mediante códigos de descarga». Si el proceso implica tener que desplazarse físicamente a una librería para adquirir un cartón con el que a su vez, ya desde casa, puedas descargar el ebook, acabará siendo un fracaso. La protección del tejido de librerías no puede conllevar cargar de costes de transacción al cliente. Más bien hay que pensar en constituir una macroplataforma de contenidos que enlace con todas las librerías que lo deseen, de forma que el cliente pueda comprar en su librería habitual a través de un interface que conecta la librería con la macroplataforma, y todo ello sin moverse de casa. Por otro lado, habrá que comenzar a preguntarse qué proceso de valor añadido va a hacer la librería independiente (frente a las grandes superficies y cadenas de librerías) a la hora de comercializar ebooks por descarga y pago por tarjeta o por cualquier medio de pago virtual. El traslado de margen a un eslabón de la cadena debe reposar en el concepto de «añadir valor», pero no olvidemos que lo que no añade valor añade pérdidas. Estamos totalmente de acuerdo con una protección de las librerías, pero parece imprescindible confirmar qué valor van a añadir al proceso: ¿marketing intensivo digital en función de las especialidades propias de cada librería?


2. «No pasaremos por encima de los editores. Se darán los derechos a los editores que ya los tienen en papel». El olfato nos dice que esto es una declaración de intenciones cara a la galería, y que en unos meses veremos que los derechos digitales los llega a tener cualquiera. No hay de qué extrañarse: al igual que en el mundo analógico, los derechos digitales podrán estar, en numerosos casos, fraccionados en función de formatos, áreas geográficas, idiomáticas, etc. Esto supone una cuestión nada baladí. Pero ¿por qué los autores van a dejar los derechos digitales en manos de las agencias? ¿Por qué no se plantean comercializarlos directamente? La Red ha facilitado todo: del autor al lector sin intermediarios ni exclusividades. Esta posibilidad no es ciencia ficción. Si el autor –creador de contenidos- amplia su margen desde el 10% actual hasta una horquilla de entre el 25% y el 40%, será a cambio de una fuerte mengua de márgenes en otros eslabones de la cadena de valor.


3. «Negocio de márgenes muy ajustados». El negocio digital será un negocio de eficiencia operativa, con una caída brutal de precios a la baja, fundamentalmente porque los costes de transacción tienden a cero. El mercado determinará los umbrales y horquillas de precios que el consumidor final considere aceptables y esté dispuesto a pagar, por lo que será fundamental ver qué valor añade cada eslabón de la cadena. En negocios de fuerte eficiencia operativa y teniendo en cuenta que el reparto de márgenes habrá que rediseñarlo, se producirán procesos de desintermediación muy duros. Pero, siendo el editor, ¿traspaso margen a cambio de qué?


4. «Nuevos actores». La situación se presta a la entrada de nuevos actores, pese a que, como diría Michael Porter, el negocio es poco atractivo desde el punto de vista de los márgenes. Se incorporarán, esencialmente, plataformas online con estructuras de costes muy bajas, una gran eficiencia operativa y un gran poder de desarrollo de marketing on line hacia grupos y comunidades hipersegmentadas.

5. «Ahora mismo estamos ante lo que se puede conceptualizar como un mercado emergente, con una bajísima demanda real y sin oferta de cierto valor añadido». Razón lleva Jesús Badenes al señalar cómo se están comportando otros mercados extranjeros, donde se han realizado importante inversiones pero a las que no se ve un retorno razonable. Parece sensato y cauto el tentarse la ropa antes de lanzarse a invertir enormes cantidades de dinero sin tener certezas de retorno razonables.


6. Las posibilidades de desintermediación no implican la desaparición de las funciones. Es importante conceptualizar este tema. Son numerosas las presentaciones de los nuevos gurús digitales a las que hemos asistido en las que te lanzan una diapo con las posibilidades de desintermediación que la nueva cadena de valor digital plantea. Efectivamente se presentan opciones muy diversas que pueden hacer que ciertos eslabones puedan ser eliminados. Pero esto no implica la desaparición de las funciones: es posible que un autor pueda comercializar directamente al lector sus creaciones de contenidos, pero entonces él mismo tendrá que desarrollar las funciones de editor, distribuidor y de director de marketing. Obviamente el desplazamiento del valor avanzará hacia adelante en la cadena, siendo el del marketing el eslabón decisivo. La distribución –por descarga- será un comodity. Lo decisivo del valor radicará en la estrategia pull hacia el cliente final.


Estamos convencidos que, a falta de certezas absolutas en el tema digital, veremos muchas iniciativas en los próximos meses, a modo de experimentos y ensayos. De momento, los grandes grupos comienzan a liderar y a definir reglas competitivas. Pero, ¿y los editores independientes? Se impone a corto plazo unas sesiones de reflexión de la edición indepediente sobre estos temas, para diseñar y desarrollar unas líneas de posicionamiento diáfanas.

Cuando se carece de estrategia, cualquier dirección parece buena; incluso el no hacer nada hasta ver las cosas más claras puede parecer a algunos la opción más inteligente, pero este inmovilismo no deja de ocultar miedo y esclerosis de un paradigma condenado a cambiar.

01 julio 2009

EL PANORAMA DIGITAL: MÁS ALLÁ DE LA CACHARRERÍA DE LOS EBOOKS

Para cualquier persona interesada en el tema de los ebooks –aparatos lectores– es evidente que actualmente conviven en el mercado, o están a punto de aparecer, un conjunto de aparatos con prestaciones muy similares, pero que no han conseguido una curva de inflexión que les permita tener una cuota significativa del mercado, de tal manera que aún hoy no llega a imponerse un cacharro sobre otro (de momento). Veamos: iLiad, Papyre, Sony Reader, Cybook, Hanlin, Jetbook, iRex, txtr, Fujitsu o Kindle.

Al margen de polémicas y demagogias, y más allá de los discursos (apocalípticos o integrados) de libreros, distribuidores y editores, que siguen siendo poco reflexivos y netamente opacos (por ignorancia) al entorno digital, aquí estamos esencialmente hablando de «electrónica de consumo». Dicha cacharrería responde a una lógica alejada del universo cultural en el que (todavía) se vertebra el sector del libro, sujeta en cambio a una guerra comercial en la que no siempre el aparato que triunfa es el mejor.

Es además previsible que los aparatos de «tecnología propietaria muy cerrada», como el caso del Kindle, no puedan asentarse en el mercado europeo. Haciendo conjeturas e hipótesis sobre los que puede ocurrir en unos ¿meses?, parece razonable pensar que en el mercado español habrá un par de aparatos lectores de consumo masivo y uso horizontal, por un lado, y dos o tres cacharros sofisticados dirigidos a segmentos profesionales con una nivel de prestaciones y conectividad mucho más altos, por otro.

Nos surge una pregunta: la curva de inflexión en el mercado ¿llegará a partir del soporte o de la producción masiva de contenidos? En nuestro caso estamos usando el Sony Reader PRS 700 para leer ficheros PDF, pero no para leer libros electrónicos, entre otras cosas porque no hay en el mercado español.

Evidentemente este tema no es central ni crítico para las editoriales, sobre todo a corto plazo, como lo vienen demostrando las resistencias palpables a abordar este tipo de cuestiones o su marginación frente a otros temas «prioritarios» o «urgentes», de más calado gremial, por parte de algunos editores españoles. Incluso algunos despachan el tema digital reduciéndolo a «electrografía» (concepto proveniente del Copy-Art originario de los años 80, de difícil aplicación al ebook y a la comercialización de contenidos digitales), lo cual no sólo denota un desconocimiento flagrante de la revolución tecnológica a la que vamos a asistir con carácter inminente, sino un posicionamiento prejuiciado que genera un falso y maniqueo debate papel versus digital.

La presencia masiva de editores en el Foro Publidisa hace unas semanas nos hace pensar que podemos asistir a un posicionamiento masivo a medio plazo de los editores en este tema. La batalla en los mercados del ebook es indiferente respecto a la cacharrería que acabe imponiéndose, pero no respecto a una producción masiva de contenidos de calidad, sobre todo en los terrenos y materias más proclives a tirar del mercado a corto plazo: derecho, medicina, economía, marketing, libros técnicos, académicos, universitarios.
En ese sentido, es comprensible la preocupación de los editores de libros (en papel) científico-técnico, que ven peligrar sus tradicionales nichos y canales de venta. Iniciativas como la de Enclave Editores-BNE, propiciada por la FGEE y DILVE, con la colaboración de la Biblioteca Nacional, son primeros pasos (a modo de tanteo o campo de pruebas) del «proyecto digital» al que todo editor deberá enfrentarse en los próximos meses.

En el inminente entorno digital del libro, hay dos planteamientos básicos que debe tener claros el mundo editorial: participar activamente en el nuevo paradigma supondrá producir contenidos «multisoporte» y «multidispositivo», por un lado, y desarrollar plataformas de integración con las librerías como canal de prescripción y distribución, por otro. Negar la evidencia o cerrarse en banda al lenguaje digital es dar la espalda a un mundo que cada día crece más y en el que todos estamos, querámoslo o no, llamados a integrarnos.