13 julio 2009

BATALLAS DIGITALES Y POSICIONAMIENTOS DIFUSOS

La batalla ha empezado: como Kurosawa ya retrató con maestría en su película Ran (1985), el clan Ichimonji está en pie de guerra y los herederos del gran Hidetora se disponen en formación para iniciar el combate.

El acuerdo Santillana-Random-Planeta con las agencias de derechos para constituir una plataforma de compra de derechos digitales es una noticia que tiene ribetes preocupantes para la edición independiente. Cuando los grandes se ponen de acuerdo no es para convertirse en una ONG sino para delimitar y marcar reglas de juego ante un mercado emergente. Veamos algunas de las afirmaciones que se vierten en el comunicado de prensa, y al hilo de los mismos las reflexiones que nos planteamos:


1. «Comercializar a través de las librerías mediante códigos de descarga». Si el proceso implica tener que desplazarse físicamente a una librería para adquirir un cartón con el que a su vez, ya desde casa, puedas descargar el ebook, acabará siendo un fracaso. La protección del tejido de librerías no puede conllevar cargar de costes de transacción al cliente. Más bien hay que pensar en constituir una macroplataforma de contenidos que enlace con todas las librerías que lo deseen, de forma que el cliente pueda comprar en su librería habitual a través de un interface que conecta la librería con la macroplataforma, y todo ello sin moverse de casa. Por otro lado, habrá que comenzar a preguntarse qué proceso de valor añadido va a hacer la librería independiente (frente a las grandes superficies y cadenas de librerías) a la hora de comercializar ebooks por descarga y pago por tarjeta o por cualquier medio de pago virtual. El traslado de margen a un eslabón de la cadena debe reposar en el concepto de «añadir valor», pero no olvidemos que lo que no añade valor añade pérdidas. Estamos totalmente de acuerdo con una protección de las librerías, pero parece imprescindible confirmar qué valor van a añadir al proceso: ¿marketing intensivo digital en función de las especialidades propias de cada librería?


2. «No pasaremos por encima de los editores. Se darán los derechos a los editores que ya los tienen en papel». El olfato nos dice que esto es una declaración de intenciones cara a la galería, y que en unos meses veremos que los derechos digitales los llega a tener cualquiera. No hay de qué extrañarse: al igual que en el mundo analógico, los derechos digitales podrán estar, en numerosos casos, fraccionados en función de formatos, áreas geográficas, idiomáticas, etc. Esto supone una cuestión nada baladí. Pero ¿por qué los autores van a dejar los derechos digitales en manos de las agencias? ¿Por qué no se plantean comercializarlos directamente? La Red ha facilitado todo: del autor al lector sin intermediarios ni exclusividades. Esta posibilidad no es ciencia ficción. Si el autor –creador de contenidos- amplia su margen desde el 10% actual hasta una horquilla de entre el 25% y el 40%, será a cambio de una fuerte mengua de márgenes en otros eslabones de la cadena de valor.


3. «Negocio de márgenes muy ajustados». El negocio digital será un negocio de eficiencia operativa, con una caída brutal de precios a la baja, fundamentalmente porque los costes de transacción tienden a cero. El mercado determinará los umbrales y horquillas de precios que el consumidor final considere aceptables y esté dispuesto a pagar, por lo que será fundamental ver qué valor añade cada eslabón de la cadena. En negocios de fuerte eficiencia operativa y teniendo en cuenta que el reparto de márgenes habrá que rediseñarlo, se producirán procesos de desintermediación muy duros. Pero, siendo el editor, ¿traspaso margen a cambio de qué?


4. «Nuevos actores». La situación se presta a la entrada de nuevos actores, pese a que, como diría Michael Porter, el negocio es poco atractivo desde el punto de vista de los márgenes. Se incorporarán, esencialmente, plataformas online con estructuras de costes muy bajas, una gran eficiencia operativa y un gran poder de desarrollo de marketing on line hacia grupos y comunidades hipersegmentadas.

5. «Ahora mismo estamos ante lo que se puede conceptualizar como un mercado emergente, con una bajísima demanda real y sin oferta de cierto valor añadido». Razón lleva Jesús Badenes al señalar cómo se están comportando otros mercados extranjeros, donde se han realizado importante inversiones pero a las que no se ve un retorno razonable. Parece sensato y cauto el tentarse la ropa antes de lanzarse a invertir enormes cantidades de dinero sin tener certezas de retorno razonables.


6. Las posibilidades de desintermediación no implican la desaparición de las funciones. Es importante conceptualizar este tema. Son numerosas las presentaciones de los nuevos gurús digitales a las que hemos asistido en las que te lanzan una diapo con las posibilidades de desintermediación que la nueva cadena de valor digital plantea. Efectivamente se presentan opciones muy diversas que pueden hacer que ciertos eslabones puedan ser eliminados. Pero esto no implica la desaparición de las funciones: es posible que un autor pueda comercializar directamente al lector sus creaciones de contenidos, pero entonces él mismo tendrá que desarrollar las funciones de editor, distribuidor y de director de marketing. Obviamente el desplazamiento del valor avanzará hacia adelante en la cadena, siendo el del marketing el eslabón decisivo. La distribución –por descarga- será un comodity. Lo decisivo del valor radicará en la estrategia pull hacia el cliente final.


Estamos convencidos que, a falta de certezas absolutas en el tema digital, veremos muchas iniciativas en los próximos meses, a modo de experimentos y ensayos. De momento, los grandes grupos comienzan a liderar y a definir reglas competitivas. Pero, ¿y los editores independientes? Se impone a corto plazo unas sesiones de reflexión de la edición indepediente sobre estos temas, para diseñar y desarrollar unas líneas de posicionamiento diáfanas.

Cuando se carece de estrategia, cualquier dirección parece buena; incluso el no hacer nada hasta ver las cosas más claras puede parecer a algunos la opción más inteligente, pero este inmovilismo no deja de ocultar miedo y esclerosis de un paradigma condenado a cambiar.

06 julio 2009

LA CRISIS Y EL LIBRO: EJERCICIOS FUNAMBULISTAS

La aparición este sábado en diferentes medios de los primeros resultados sobre el ejercicio de 2008 y un avance sobre la situación del sector en el primer semestre de 2009, a partir de los datos suministrados por la FGEE, nos lleva a reflexionar sobre algunas de las cuestiones que se apuntan. El titular de El PAIS no podía ser más contundente, dentro de la línea sensacionalista que ha caracterizado la “reflexión” sobre el sector en los últimos meses: “El libro también se suma a la crisis. Tras años de crecimiento, las ventas bajaron un 6% en el primer semestre de 2009”.

La línea de argumentación del titular ya nos parece errónea y nos ofrece suficientes motivos para discrepar rotundamente. Los últimos años el sector ha crecido por debajo de la inflación, de hecho, a precios constantes el sector ha decrecido en los últimos diez años el 1,2%. Ver cuadro.


Conclusión: dejemos de anunciar a bombo y platillo el “crecimiento”, para hablar directamente de estancamiento.
Por otro lado, de las cifras que se aventuran del primer semestre de 2009 –se explica que son “muestras y proyecciones”­- se afirma que tan sólo se ha producido un descenso del 6%, a pesar de que sostiene que se parte, según los datos de enero y febrero, de un 40% de descenso. La cifra del 6% en el semestre es por tanto difícilmente creíble (supondría que en los cuatro meses restantes, para compensar el 40% de caída, se debería haber facturado una cifra escalofriante, cosa que no es verdad).
En el artículo se recogen también las declaraciones de Michèle Chevallier –Cegal- , que habla de un descenso del 25% en librerías. Desde nuestro punto de vista, la apreciación de Cegal parece bastante más realista y objetiva, mucho más fiel a una realidad que no deja de ser preocupante.
Las devoluciones efectivamente han sido descomunales, esencialmente porque se han convertido en el único mecanismo corrector entre oferta y demanda. La devolución está penalizando la sobreproducción editorial que no se ajusta a la demanda real. Si no se vende, lo racional es devolver; si no se vende, lo racional y prudente es comprar e implantar cantidades mucho más bajas. Si a todo esto se añade parón de compras institucionales y unas demoras en los pagos de la administración a las librerías, el cuadro es preocupante.
¿“La tendencia es recuperarse”, como afirma el artículo? Pues va a ser que no. De momento no hay brotes verdes, sino atonía y estancamiento. Parece más que necesario y urgente disponer de un plan B, es decir, de un plan anticrisis del sector. ¿La burbuja editorial ha pinchado definitivamente?

01 julio 2009

EL PANORAMA DIGITAL: MÁS ALLÁ DE LA CACHARRERÍA DE LOS EBOOKS

Para cualquier persona interesada en el tema de los ebooks –aparatos lectores– es evidente que actualmente conviven en el mercado, o están a punto de aparecer, un conjunto de aparatos con prestaciones muy similares, pero que no han conseguido una curva de inflexión que les permita tener una cuota significativa del mercado, de tal manera que aún hoy no llega a imponerse un cacharro sobre otro (de momento). Veamos: iLiad, Papyre, Sony Reader, Cybook, Hanlin, Jetbook, iRex, txtr, Fujitsu o Kindle.

Al margen de polémicas y demagogias, y más allá de los discursos (apocalípticos o integrados) de libreros, distribuidores y editores, que siguen siendo poco reflexivos y netamente opacos (por ignorancia) al entorno digital, aquí estamos esencialmente hablando de «electrónica de consumo». Dicha cacharrería responde a una lógica alejada del universo cultural en el que (todavía) se vertebra el sector del libro, sujeta en cambio a una guerra comercial en la que no siempre el aparato que triunfa es el mejor.

Es además previsible que los aparatos de «tecnología propietaria muy cerrada», como el caso del Kindle, no puedan asentarse en el mercado europeo. Haciendo conjeturas e hipótesis sobre los que puede ocurrir en unos ¿meses?, parece razonable pensar que en el mercado español habrá un par de aparatos lectores de consumo masivo y uso horizontal, por un lado, y dos o tres cacharros sofisticados dirigidos a segmentos profesionales con una nivel de prestaciones y conectividad mucho más altos, por otro.

Nos surge una pregunta: la curva de inflexión en el mercado ¿llegará a partir del soporte o de la producción masiva de contenidos? En nuestro caso estamos usando el Sony Reader PRS 700 para leer ficheros PDF, pero no para leer libros electrónicos, entre otras cosas porque no hay en el mercado español.

Evidentemente este tema no es central ni crítico para las editoriales, sobre todo a corto plazo, como lo vienen demostrando las resistencias palpables a abordar este tipo de cuestiones o su marginación frente a otros temas «prioritarios» o «urgentes», de más calado gremial, por parte de algunos editores españoles. Incluso algunos despachan el tema digital reduciéndolo a «electrografía» (concepto proveniente del Copy-Art originario de los años 80, de difícil aplicación al ebook y a la comercialización de contenidos digitales), lo cual no sólo denota un desconocimiento flagrante de la revolución tecnológica a la que vamos a asistir con carácter inminente, sino un posicionamiento prejuiciado que genera un falso y maniqueo debate papel versus digital.

La presencia masiva de editores en el Foro Publidisa hace unas semanas nos hace pensar que podemos asistir a un posicionamiento masivo a medio plazo de los editores en este tema. La batalla en los mercados del ebook es indiferente respecto a la cacharrería que acabe imponiéndose, pero no respecto a una producción masiva de contenidos de calidad, sobre todo en los terrenos y materias más proclives a tirar del mercado a corto plazo: derecho, medicina, economía, marketing, libros técnicos, académicos, universitarios.
En ese sentido, es comprensible la preocupación de los editores de libros (en papel) científico-técnico, que ven peligrar sus tradicionales nichos y canales de venta. Iniciativas como la de Enclave Editores-BNE, propiciada por la FGEE y DILVE, con la colaboración de la Biblioteca Nacional, son primeros pasos (a modo de tanteo o campo de pruebas) del «proyecto digital» al que todo editor deberá enfrentarse en los próximos meses.

En el inminente entorno digital del libro, hay dos planteamientos básicos que debe tener claros el mundo editorial: participar activamente en el nuevo paradigma supondrá producir contenidos «multisoporte» y «multidispositivo», por un lado, y desarrollar plataformas de integración con las librerías como canal de prescripción y distribución, por otro. Negar la evidencia o cerrarse en banda al lenguaje digital es dar la espalda a un mundo que cada día crece más y en el que todos estamos, querámoslo o no, llamados a integrarnos.

30 junio 2009

A LA SOMBRA DE UN TILO: MARKETING ON LINE DEL LIBRO

El pasado mes de mayo tuvimos ocasión de participar activamente en la tercera sesión de TILO (Taller de Ideas sobre el Libro), organizado por ADILE y la FGEE, teniendo a CEDRO como anfitrión. El debate de esta sesión giró en torno a las “nuevas estrategias de marketing editorial para la comercialización del libro”. El punto de partida de la sesión de trabajo fue qué papel puede jugar el marketing online en la estrategia de comercialización del libro, y cómo el aprovechamiento de la Red y de las nuevas tecnologías del entorno digital se está convirtiendo en una herramienta clave para el apoyo cruzado de la promoción y venta de libros a través del canal tradicional.
Las herramientas que las nuevas tecnologías han propiciado están obligando al sector del libro no sólo a renovar sus estrategias de comunicación on line, sino que a replantearse seriamente su manera de pensar y actuar en la Web 2.0. Se trata, obviamente, de aprender a manejar las nuevas herramientas, pero no de incorporarlas sin más a los procesos tradicionales: la clave está en saber utilizarlas en función de un específico y bien diseñado plan estratégico de marketing on line. No sólo se hay que facilitar la información sobre las novedades editoriales en forma y plazo (una prioridad que es fundamental para la mejora de la cadena de suministro de libros), incorporando nuevos elementos multimediáticos; se requiere además un dominio de los nuevos lenguajes y las estrategias de comunicación en la Red, que implican «saber escuchar», «compartir y generar experiencias», «saber comunicar», «participar», «lograr audiencias».

De las conclusiones de esta sesión de TILO destacamos: «Vivimos actualmente un profundo cambio en los hábitos consumo cultural y de acceso al conocimiento, a la información y al ocio, que afecta a toda la sociedad en su conjunto. El sector del libro no puede ser ajeno a estos cambios profundos que afectan a la sociedad. Estas nuevas formas de comunicación y ocio ya están provocando cambios en las formas de editar, vender, distribuir, promocionar, comprar y leer libros».

«El sector de libro está obligado a posicionarse ante esta nueva realidad, y no ser un mero espectador de los cambios que se están produciendo. Ha de convertirse en actor protagonista en este nuevo escenario, para evitar que otros agentes, hasta ahora externos al sector, puedan dirigir y controlar importantes parcelas de actividad, aprovechándose de estas nuevas formas de operar en el mercado del libro que se está creando actualmente, y para las cuales, todavía no están definidos claramente los modelos de negocio».

En el «laberinto digital» lograrán éxito aquellos editores que se atrevan a explorar los nuevos territorios y a experimentar con estas nuevas herramientas. No sólo se trata de facilitar la tarea a la cadena de suministro (anticipando la información objetiva y útil en tiempos operativos). Además, los editores deberán desarrollar estrategias de innovación, desarrollando nuevas formas de marketing on line. Las nuevas tecnologías no son sólo unas nuevas herramientas, sino que implican una nueva forma de pensar. De nada sirve disponer de los nuevos recursos que nos ofrece Internet si los editores no entienden y aprenden las implicaciones de la mentalidad Web 2.0.
En este sentido, R. Zafra, en su libro «Netianas», recurre a esta cita de R. Braidotti: «Hace falta más que una máquina para alterar verdaderamente los modelos de pensamiento y hábitos mentales». Si los editores no abordan ese cambio de diseño de sus estrategias de comunicación online, seguirán viendo en lo digital una maquinita diabólica indescifrable, y caerán en el torpe maniqueísmo que enfrenta lo digital al papel.

24 junio 2009

BIBLIOTECAS 2.0: EL ANUARIO DE BIBLIOTECAS ESPAÑOLAS 2009

La Fundación Alonso Quijano, institución creada en el 2000 y dedicada al fomento de la lectura, acaba de publicar el Anuario de Bibliotecas Españolas 2009. Las principales líneas de actuación de la Fundación son, entre muchas otras, la realización de proyectos de promoción de la lectura, la organización de actividades de formación en el ámbito de la lectura y la cooperación internacional al desarrollo.
Una de estas labores es la redacción y publicación de este Anuario que, en esta edición, ha contado con la colaboración de un comité científico de más de treinta personas, que proviene del entorno de las bibliotecas y del sector del libro. Esta publicación de casi 500 páginas viene a completar el importante trabajo de divulgación que realiza la revista Mi Biblioteca, y dice muy a las claras del papel fundamental que las bibliotecas españolas están realizando en el fomento y animación a la lectura.
El Anuario se presenta como un exhaustivo estudio del panorama bibliotecario español, y se convierte en una herramienta útil para conocer mejor el trabajo de los distintos sistemas bibliotecarios de España. Nos ha llamado poderosamente la atención el apartado que el Anuario dedica a los blogs, que incluye en el capítulo titulado «Fuentes de información», en la sección que lleva denominada «Recursos para Bibliotecarios».
Los bibliotecarios se ponen las pilas y se adentran sin ningún miedo ni reparos en el mundo digital, de las redes sociales y de la wikinomía, mientras que para libreros y editores el universo digital sigue siendo un laberinto en el que no se atreven a entrar, o que desprecian por desconocimiento. Sin entrar en demagógicas disquisiciones sobre lo que es o no es un libro digital, los bibliotecarios están demostrando esa «sensibilidad wiki» tan necesaria para navegar con éxito en el mundo de las redes sociales y de la blogosfera, lenguajes y jergas que el bibliotecario sabe que debe no sólo conocer sino frecuentar y dominar si quiere hablar el mismo idioma que sus usuarios reales y potenciales. Este apartado dedicado a la blogosfera como recurso bibliotecario incluye una relación de los siguientes tipos de blogs:

-Blogs de bibliotecas públicas.
-Blogs de bibliotecas escolares.
-Blogs de bibliotecas universitarias o de uso informativo en la universidad.
-Blogs de bibliotecas especializadas.
-Blogs personales sobre biblioteconomía y documentación.
-Blogs de asociaciones e instituciones del ámbito de la biblioteconomía y documentación.

El capítulo se completa, y es de agradecer, con una relación (provisional pero rigurosa) de blogs de temas afines a la biblioteconomía, que corresponden al mundo editorial y al ámbito de la animación por la lectura.

Otro capítulo que merece destacarse, y digno de felicitación, es el dedicado a «Recursos para usuarios», donde se relacionan las Bibliotecas digitales en cinco rangos principales:

-Bibliotecas digitales temáticas.
-Bibliotecas digitales de instituciones.
-Bibliotecas digitales de personalidades.
-Bibliotecas digitales por tipos de documentos.
-Bibliotecas digitales especiales.

Un riguroso, eficaz y muy útil trabajo el realizado por la Fundación Alonso Quijano con este Anuario, y la constatación de que los bibliotecarios de España han sido y siguen siendo uno de los cuerpos profesionales más adelantados en nuevas tecnologías aplicadas al libro y al fomento de la lectura. Nuestro agradecimiento a Conchi Jiménez por su atención con Paradigma Libro y nuestra felicitación por su trabajo de coordinación.
Para los bibliotecarios el reto del entorno digital es un aliciente para seguir investigando y ganando nuevos ámbitos de trabajo, y en definitiva, nuevos lectores. Mucho debemos aprender pues libreros y editores de los bibliotecarios 2.0.

21 junio 2009

TUSQUETS-ANAGRAMA: 40 AÑOS DE EDICIÓN INDEPENDIENTE

En estos días de libros y feria hemos tenido oportunidad de reencontrarnos con una de las más admirables representantes de la edición independiente española, con nuestra querida Beatriz de Moura. Elegante, vivaz, Beatriz se te acerca siempre con una sonrisa, te saluda efusivamente y hace sentirte protagonista, cuando la protagonista es siempre ella: de nuestro respeto y admiración, pero sobre todo, de nuestro cariño.




40 años de edición que comparte con sus lectores en este catálogo conmemorativo (más de 400 páginas), verdadera autobiografía de un saber hacer y decir. Junto a los exhaustivos índices, de autores y obras, de colecciones y de títulos, se agradece el amplio álbum (con espléndidas fotos de los co-protagonistas de la editorial, sus autores y amigos), la galería de retratos de sus autores, y el magnífico material gráfico de carteles y material de promoción (casi nos atreveríamos a decir que este catálogo debería figurar como material docente imprescindible para cualquier master de edición que se precie).



Un catálogo que se abre con varios escritos de Antonio y de Beatriz contando Tusquets, contándose a sí mismos. Todo editor es consciente del carácter autobiográfico de su labor editorial, de su proyección en su catálogo, que no es sino un sí mismo, un doppelgänger, otro que no deja de ser la quintaesencia de sí mismo. Cuenta Beatriz la historia de Tusquets, de sus colecciones, de sus éxitos y de sus fracasos, de sus cifras y de sus premios… pero sobre todo cuenta de su hacer, del secreto de su labor, que no responde sino a un principio y a un propósito. El principio: la coherencia, por encima de obediencia a idearios o rutinas, por encima de modas. El propósito, más que firme en su caso: «nunca dar gato por liebre a los lectores».


40 años también son los que cumple Anagrama, que en su ya tradicional (cada lustro) «Deconstructing Anagrama», nos da cuenta también de su quehacer editorial de esta forma tan original, en un elegante y portátil «catálogo-fetiche», donde Jorge Herralde revela de nuevo las claves de esta magnífica «caja de herramientas»: una voluntad y una vocación. Su voluntad, también firme en estos años: la política de autor. Su vocación: la cultural.


Otra vuelta de tuerca la de estos editores, grandes maestros de todo editor independiente, que ante los retos de las nuevas tecnologías y del laberinto digital, se muestran a la vez serenos y expectantes, pero sobre todo, firmes defensores y creyentes en el libro en papel.

Beatriz de Moura y Jorge Herralde seguirán siendo nuestra brújula por muchos años, no sólo por maestros, sino porque han tenido algo de visionarios: «la industria editorial –la grande y la pyme–, tal vez hacia mediados de este siglo, será radicalmente distinta de la que hemos conocido hasta ahora mismo; pero será. Será, pese a quien pese».
Gracias a vuestra labor, Beatriz, Jorge, sabemos qué es y qué no es la edición independiente. ¿Qué es?: catálogo, política de autor, vocación estética, compromiso de coherencia y autenticidad, oficio y artesanía, profesionalidad y conocimiento del mercado, marketing personal y elegancia. ¿Qué no es?: dar gato por liebre. Enhorabuena a ambos, y muchas felicidades.

18 junio 2009

PEQUEÑOS NO, INDEPENDIENTES

En París, en pleno Barrio Latino, al lado de Sant Michel y cerca de la Sorbona, los editores no son pequeños, sino independientes, y lo certifican inaugurando apenas hace unos días una librería muy especial: Pippa, la «Librairie des Éditeurs Indépendants». Con tan solo su nombre esta nueva librería parisina define su posicionamiento de mercado y la composición de su portfolio de producto, o como decimos por estos lares, «de qué van»; pues eso, de independientes. ¿Se podría llevar a cabo en España una iniciativa similar?, se preguntaba Elogio de la librería hace unos días

Hace unos meses subimos una entrada en la que afirmábamos la necesidad de la elaboración una Hoja de ruta de la Edición Independiente. En dicha hoja un capítulo importante lo ocuparía la elaboración de un Mapa de distribución selectiva de la Edición Independiente. Ha llegado el momento, afirmábamos, de que los editores independientes españoles, con una crisis de visibilidad alarmante, se decidan a fomentar, patrocinar y apadrinar un eslogan que conforme una red de librerías que garantice la presencia continuada de ciertos sellos editoriales y genere cierta militancia en torno a ellos.

Apenas hace unos días, ante las preguntas de ciertos colegas, plasmamos en una nueva entrada nuestra visión de lo que significa «edición independiente», bastante alejado del concepto «pequeño». Si en otros países como Francia o en la mayoría de Hispanoamérica existe una militancia rigurosa y eficaz en torno a la «Edición Independiente», en España, o al menos en Madrid, seguimos a cuestas con el concepto de «Pequeñas Editoriales».

Al margen de estar obsoleto y dejar un mal sabor de boca, por ser casi ofensivo, el concepto «pequeñas editoriales» nos sigue creando serias dudas: ¿Se es «pequeña editorial» por la facturación? ¿Por la rentabilidad? ¿Por la poca visibilidad mediática? ¿Por vocación de insignificancia y marginalidad? ¿Por capacidad financiera? ¿Por recursos humanos y empresariales? ¿Por un catálogo en construcción? ¿Por definición «contra» o «frente» a otros? etc…

Creemos que los Editores Independientes en España tienen la suficiente identidad como para «hacerse visibles» como tales y con pleno derecho. ¿No será que se es independiente por la dimensión cultural? ¿Por la profundidad del catálogo? ¿Por la especialización en mercados nicho o micro-nicho? ¿Por el compromiso estético? ¿Por su responsabilidad empresarial con un modelo sostenible, aliado de la red de librerías independientes?

A ciertos editores no les queda otro remedio que definirse como «pequeños» porque no tienen nada que esgrimir frente a otros que son «grandes». A los independientes no les crea ningún problema convivir con los grandes, porque son de otra especie y se definen y actúan por sí mismos.

La Comisión de Pequeñas Editoriales de la AEM organizó hace un tiempo unas jornadas de análisis sobre la problemática de la distribución. Las jornadas fueron un éxito de público y participación gremial, dejando bien claro una de las preocupaciones más acuciantes de la edición independiente en este país, factor determinante sobre la visibilidad de sus sellos. Pues bien: ¿no ha llegado el momento de ponerse a trabajar sobre el tema de la visibilidad de la EI en los puntos de venta? ¿No ha llegado el momento de que los Editores Independientes se pronuncien sobre su condición de tales?