15 abril 2009

LOS LIBROS Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Pasan las semanas y el libro no deja de ser el protagonista de las secciones de cultura de periódicos y portales de información en la red. El libro es motivo de fiesta nocturna y en blanco para algunos, es enviado al armario por otros, o definitivamente es desterrado al pasado más cavernario, junto al bolígrafo, por una ministra entusiasmada por facebook y enterradora de editores y libreros.


El libro es noticia, pero desigualmente tratado por los medios de comunicación: desde la frivolidad hasta la inexactitud, desde la temeridad o la estupidez hasta la falta de sensibilidad con el sector, el libro sigue siendo el maltratado en las páginas de cultura del país (sin doble sentido).


En alguno de los debates del Congreso de Libreros de Ceuta se tuvo la oportunidad de escuchar los siguientes argumentos e ideas respecto a este tema:


· El libro, al no mover grandes audiencias, no ocupa un papel importante en los medios de comunicación.
· Los medios en general, y la prensa escrita en concreto, están en un proceso de redefinición de sus modelos de negocio y estrategias de comunicación y opinión.
· La tendencia a reducir el número de páginas de los suplementos literarios es general, y sólo en una cierta medida derivada de la crisis de la inversión publicitaria.
· El mercado publicitario refleja el nivel de confianza de los consumidores: pero el mix de medios elegido por el anunciante se está desplazando hacia Internet, medio que gana tanto en inversión como en poder de prescripción y de confianza.
· La crisis económica ha acelerado un proceso que viene de lejos, esencialmente por una desbandada de los lectores hacia otras formas de ocio, y si la gente emigra la publicidad también.
· Para las nuevas generaciones su medio natural ya no es el papel.
· La Web 2.0 hace que el ciudadano se apropie de la información y cobre protagonismo.
· Los libros no impregnan la programación, se llevan a horarios de madrugada –en radio y TV-. El libro está en un escondrijo.
· Grupos mediáticos como Antena 3 y Prisa, que tienen gran parte de sus orígenes en el mundo del libro, carecen de programas sobre el libro en sus parrillas.
· El librero es un prescriptor independiente, mientras el editor es un prescriptor interesado.
· Los suplementos literarios informan de libros y animan al buen lector, pero no crean ni atraen nuevos lectores.
· La radio prescribe más que los medios impresos.
· El mundo del cine sale en los medios mucho más que el libro y de manera masiva.
La nueva ministra, la de cultura, ha de abordar retos culturales que trascienden la polémica del cine, y que deberían tener la reorientación y rediseño de políticas del sector del libro como una de sus prioridades. De nuevo recordamos aquí la necesidad de crear un Plan Nacional para el sector del libro, un proyecto de consolidación de una red de librerías independientes, así como los retos reales que van a suponer la caída del sistema tradicional de distribución y la incorporación de las plataformas de comercialización de contenidos digitales.
Menos películas, señora ministra (la del producto refugio, la de que al libro le sienta bien la crisis), y más políticas eficaces para el libro. Y si es por glamour, invente unos “Goya” para el sector del libro.

3 comentarios:

Maria dijo...

¿A quién le interesan las motos GP? Pues estad seguros de que terminaremos todos enganchados porque se las han ingeniado para hablar de motos en cada uno de los programas de TVE (en los informativos y deportivos, pero también en los de crónica social, en los magazines, etc.) O sea, que si algo se quiere promocionar, se consigue. ¿Os imagináis que nos bombardearan con un libro EN CADA UNO de los programas de la tele? Siempre habrá un libro para cualquier tema y tratamiento. Si no se hace es porque no se quiere. Terminaríamos leyendo todos, quisiéramos o no.
María Moreno

libro dijo...

guaaa!! me ha encantado espero que os guste el mio

noticias dijo...

muy interesante el articulo, mi enhorabuena sigue asi